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Wanda y Eduardo habían sido novios cuando ella tenía 15 años. A los Taddei no les gustaba nada esa relación. Muy a pesar de ella, Jorge intervino para ponerle fin. Sabía que Vázquez andaba en “una movida pesada, con la droga y el alcohol”, y no quería que su hija entrara en ese ambiente.
Pero la vida los reencontró. Wanda ya no era una nena. Había tenido dos hijos, Facundo y Juan Manuel, con su pareja anterior. Y la reaparición de Vázquez en su vida volvió a despertar su amor por él, y el temor de sus padres.
Se casaron dos años antes de que Wanda muriera. Ella no había olvidado que se vio obligada a cortar su relación con él cuando era adolescente, por pedido de sus padres. Y lo dejó claro en su brindis de casamiento: “Nadie nos va a poder separar”, dijo.
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Beatriz, la madre de Wanda, estaba preocupada por los chicos. Sus nietos dejaban traslucir una violencia que se respiraba en el ambiente.
“Juan Manuel se desinflaba con una sola mirada de Vázquez”, recuerda Beatriz. Violencia psicológica, dice.
Cuenta que una vez, Facundo había estado encerrado en su cuarto, como castigo. Tenía seis años. Cuando sus abuelos le preguntaron por qué se había portado mal, el nene les dijo que lo hacía a propósito, porque “se sentía más tranquilo cuando lo encerraban”.
Su hermano, Juan Manuel, también les contaba que “en el cuarto de Eduardo no se podía entrar del olor a porro que había”.
Unos meses antes de ese día trágico, del colegio lo llamaron al papá de los chicos y le dijeron que Facundo tenía reacciones muy violentas, que rompía los lápices. “Nosotros estábamos viendo con Beatriz cómo podíamos llegar ahí. Fuimos a Defensoría del Menor de Mataderos y pedimos que les hicieran exámenes psicológicos”, cuenta Jorge. Pero Wanda tenía mucha personalidad y ellos sabían que los iba a convencer de que no pasaba nada.
Beatriz temía que algo malo pasara, pero nunca imaginó que iba a ser la muerte de su hija.
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Así recuerdan los Taddei aquel 10 de febrero de 2010. Vázquez había salido. “Era una de sus noches de pendejas, escabio y faso”, dice Jorge.
Llegó a la madrugada, Wanda lo había estado llamando insistentemente al celular. Su hijo Facundo le había advertido: “No lo llamés porque se pone como loco”.
Lo que sucedió luego es lo que se debatirá en este juicio. Según Vázquez, fue un accidente: cuando estaban “forcejeando” con una botella de alcohol “él se prendió fuego, se produjo como una nube y ahí se incendió ella”.
Lo cierto es que, más allá de cómo sucedió realmente, que es lo que deberá probarse en el juicio, Wanda llegó al Hospital Santojanni con el 60 por ciento de su cuerpo quemado. Días después, moriría.
Al enterarse de que había pasado algo, Jorge se dirigió al lugar. Allí tuvo un durísimo diálogo con su yerno.
- “Si Wanda se muere matame. ¡Matame!”, dijo Vázquez.
-”Te doy el beneficio de la duda, pero si fuiste vos te vas a tener que hacer cargo”, fue la respuesta contundente del padre de Wanda.
Y así lo hizo. Jorge Taddei dejó la investigación en manos de quien corresponde, y ahora se prepara para lo único que desea: que se haga justicia